Torra, confinador con pies de barro


Desde el momento en el que los gobiernos constataron que el covid-19 ya no era un virus extranjero de China o Italia sino que se empezaba a multiplicar también aquí, el ‘president’ Quim Torra asió una bandera: la de la máxima exigencia, cierre de fronteras, control y prevención. Esta táctica ha tenido tres pequeñas grandes fugas de agua: la primera, las declaraciones minimizadoras de miembros del Govern previas a esta estrategia; la segunda, los errores propios de gestión. Y la última y que finalmente ha sido la que más ha desestabilizado el plan: la “podredumbre” (en términos de un dirigente del PDECat) de las relaciones entre los dos socios del Govern, con la mirada puesta en las elecciones anticipadas que Torra prometió en enero que convocaría ante lo que calificó de deslealtad de ERC.

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