Steisy revela cómo estuvo a punto de morir en quirófano: “Me podía haber quedado en el sitio”

Si hay una cosa que nos da mucha pena, es ver pasarlo mal a nuestras celebrities, y en especial a aquellas que se ganan el cariño con su salero y su bondad. Una de ellas es Steisy, que hace unas semanas nos dio un susto al contar que tenía que pasar por quirófano por un problema con sus prótesis… pero nunca imaginamos que llegó a ser tan dramático, porque estuvo a punto de quedase en la camilla y perder la vida. Y no, no exageramos: así lo ha contado ella, con todo lujo de detalles, en el nuevo canal que ha estrenado junto a su churri, Pablo, que, por cierto, tiene el cielo ganado tras este episodio…

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“Mi pecho estaba muy raro, y yo me sentía también muy rara. Al final eran más de 700 gramos de prótesis en cada pecho y es normal que te moleste y te pese. Yo lo veía como normal, pero de buenas a primeras yo un día me acosté y noté una sensación extraña, como que el pecho se desplazaba hacia los lados, empezó a cambiar la forma, el canalillo… Incluso me dolía. Sentía que mi pecho me quería hacer algo malo, que me quería quitar la vida”, relataba la ex superviviente, aunque después de este capítulo de su vida casi podemos eliminar lo de “ex” para siempre.

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En ese momento, los ojos de Steisy se empañaban: “A mí me conocéis todos como Steisy, y mi seña de identidad siempre ha sido un pecho grande. Mi pecho me dio trabajo en la noche, gané mucho dinero… y dije ‘¿y si pierdo todo eso? ¿Y si la gente no me ve igual y pierdo toda mi magia? ¿Qué hago?'”, llegó a preguntarse desesperada. “Yo no quería ir al médico, pero al final fui por Pablo, y menos mal. Allí había 4 ó 5 médicos, me miraron el pecho y se quedaron muy parados. Llamaron a la “eminencia” de la clínica, que también me miró el pecho… y me puso una cara muy rara, y me dijo ‘no te puedo decir nada, pero esto hay que quitarlo, aunque no sé ni lo que me voy a encontrar'”.

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Tan sólo una semana después de aquello, entró en quirófano… y casi no lo cuenta: “A mí me operan, y cuando salgo y me despierto, veo a Pablo llorando muchísimo… y vi que era de noche. Le pregunté que por qué era de noche, y me dijo que había estado SIETE HORAS en la operación”. ¿Y cuál había sido el problema? “Unas de las prótesis se había aplastado, y la otra se había encapsulado y tenía forma como de pepino. Me la tuvieron que quitar a trozos… Con las prótesis de ahora si te dan un golpe no pasa nada, pero la mía se había pegado al músculo y a la costilla, entonces me tuvieron que raspar entera y coserme desde el pecho hasta la axila, porque la prótesis se había movido hasta esa zona”.

Para más inri, el problema en la mesa de operaciones no acabó ahí: “El doctor me contó que incluso en un momento de la operación miró a otra médico y le dijo que no sabía qué hacer conmigo, porque empecé a echar mucha sangre y no podían cortarla. Me podía haber quedado en el sitio”, recuerda con tristeza. Eso sí, ahora, con aquello ya pasado y recién operada, ha enseñado su nuevo pecho, más pecho (“sólo” 420 gramos en cada pecho), y con el que está más que contenta. ¡Menos mal que todo ha terminado con un buen final!

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