La cárcel de Lledoners concede dos días de permiso a Cuixart y a Sànchez

Los
Jordis podrán salir de permiso penitenciario en los próximos días. Jordi Sànchez y Jordi Cuixart alcanzaron ayer la cuarta parte de la condena que les impuso el Tribunal Supremo –nueve años de reclusión–, lo que les da derecho a solicitar permisos ordinarios para salir de prisión, como cualquier otro recluso.
La cárcel de Lledoners concedió ayer al expresidente de la ANC y al presidente de Òmnium una autorización para salir del centro penitenciario durante 48 horas. Aunque la fecha no ha trascendido, se presume que la salida podría producirse en los próximos días.


‘Los Jordis’ cumplieron ayer una cuarta parte de la condena de 9 años que les impuso el Tribunal Supremo









Sànchez y Cuixart serán los primeros de los nueve presos independentistas en disfrutar de un permiso penitenciario. La decisión fue acordada ayer por la junta de tratamiento de la cárcel de Lledoners, formada por técnicos especializados, y ahora debe ser validada por el servicio de clasificación de la Secretaria de Mesures Penals Alternatives, que depende de la Conselleria de Justícia. Al tratarse de un permiso de dos días la decisión final la tiene la Generalitat. Si el permiso de salida fuera superior, de entre 3 a 7 días, este debería ser autorizado por el juez de vigilancia penitenciaria.
El Departament de Justícia comunicó que “no concretará” los días en que saldrán ambos reclusos “para proteger su intimidad”. El abogado de Sànchez, Jordi Pina, ya aseguró la semana pasada que su cliente tiene la intención de pasar las 48 horas de libertad en la intimidad junto a su familia. Cuixart, por su parte, que siempre se ha negado a solicitar ningún beneficio penitenciario, defiende, sin embargo, su derecho a salir de permiso ordinario. De hecho, para el presidente de Òmnium será la primera vez que podrá disfrutar en libertad de la compañía de su segundo hijo, que nació durante su estancia en prisión.

La capacidad para pedir permisos es fruto de la clasificación en segundo grado –régimen ordinario– que decretó la semana pasada la Conselleria de Justícia. Todos los presos clasificados en segundo grado tienen derecho a salir de permiso un total de 36 días al año una vez hayan cumplido una cuarta parte de la condena, hayan mostrado buena conducta en la cárcel y ante la previsión de que no huirán y regresarán al centro penitenciario.
El resto de presos podrán empezar a pedir permisos ordinarios de salida cuando cumplan la cuarta parte de la condena. Joaquim Forn lo hará en junio; Josep Rull, en octubre; Oriol Junqueras, en enero del 2021; y Carme Forcadell, Dolors Bassa, Raül Romeva y Jordi Turull, en febrero del 2021.







Aun así, con la clasificación en segundo grado, se abre un nuevo horizonte para los presos independentistas que les permitiría salir de prisión sin necesidad de solicitar un permiso penitenciario. Se trata del artículo 100.2 del reglamento penitenciario, que da la posibilidad de salir unas horas para trabajar o para hacer voluntariado. Esta opción parece viable a la vista de los argumentos que utilizó la Generalitat para justificar la clasificación de los reclusos independentistas en segundo grado. En las resoluciones subrayó que “el proceso de inserción social de los presos es favorable” y dejaba la puerta abierta a una flexibilización del régimen al recordar que “tal y como establecen varios artículos de la ley penitenciaria –en alusión al 100.2–, el régimen de vida en segundo grado también permite el inicio progresivo al retorno en comunidad”.
La Fiscalía de Catalunya ya barajó la posibilidad de que las tres prisiones en las que cumplen condena los presos (Lledoners, Puig de les Basses y Mas d’Enric) propongan una flexibilización del régimen mediante la aplicación del 100.2. Los fiscales se reunieron el 14 de diciembre, un mes antes de que los Jordis alcanzarán la cuarta parte de la condena, para estudiar cuáles podrían ser los escenarios con los que se podían encontrar. En aquel encuentro, los fiscales no adoptaron una criterio general y se mostraron abiertos a analizar caso por caso, si bien no descartaron de entrada que los presos independentistas pudieran acogerse a una flexibilización de su régimen de vida de forma muy acotada.







La propuesta del 100.2 surge de la junta de tratamiento de las
cárceles y debe contar con el aval del juez.







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